Noche del miércoles 4 de Octubre de 2023.
Ay señor, estoy en el coche y juro que todavía veo movimiento por la ventana de casa, esos policías están tratando de hacer algo o se los habrá comido el fantasma que hay dentro de casa. No sé cómo lidiar con esto, Vega está realmente asustada y yo estoy temblando pero en shock. No sé cómo reaccionar a esto. ¿Y si les pasa algo mientras estoy aquí abajo?
¿Eso son sirenas de policía? Joder han llegado más coches, eso significa que cuantos más testigos, antes me creerán y no me tomarán por loca como hacían con la tía, ¿no? ¿Cómo coño voy a sacar esa cosa de mi casa? La tía nunca lo logró, cómo voy a hacerlo yo.
De pronto entran 6 policías más en el edificio corriendo como si les fuera la vida en ello, llevan chalecos y cascos y ¿eso son escudos de los que usan en los disturbios? Ostras...
La cosa se va poniendo cada vez más fea. No sé qué pensarán los vecinos, pero después de todo lo que está pasando voy a tener que mudarme. Ya hay varios vecinos asomados a los balcones y yo no me atrevo a salir del coche ni de broma.
La luz de casa se ha apagado. Ya no se ve nada, espero que estén todos bien.
Pasado un buen rato aparece el oficial Batista con la mirada desencajada, el pelo alborotado y el uniforme lleno de polvo. Joder, tenía la casa como los chorros del oro cuando salí de casa, me encargué de limpiar antes de irme a dormir con los nervios que tenía.
- ¡Miriam! ¿Está bien?
- ¿Yo? ¿Qué hay de usted? Esa cosa ha parado, ¿No?
- Fuera lo que fuese eso nos debía e una explicación.
- ¿Una qué? Todavía estoy tratando d e asimilar lo que vi hace un rato cuando me llevé a Vega de ahí, está en el coche asustadísima y yo, no sé que pensar en lo que estaba pasando ahí.
- ¿Quiere decir que nunca le había ocurrido algo similar?
- ¡No, nunca! Mi tía se dedicaba al espiritismo, a echar las cartas del tarot, a leer manos y todo ese tipo de cosas pero nunca pasó nada similar que yo sepa.
- ¿Está queriendo decir que su tía era bruja?
- ¡No! Nada así, ella, ella solo decía que su tercer ojo siempre había permanecido abierto y por eso era más sensible que otras personas a la cuarta dimensión, siempre mantenía la casa protegida pero yo solo lo dejaba estar. Mi familia siempre se burló de ella y nunca la creyeron. Después de todos estos años viendo lo que hacía, pensé que solo era un juego psicológico que usaba con la gente y que ella misma se había creído pero ahora...
- Escúcheme bien, si le comenta a alguien que he dicho esto lo negaré todo. ¿Me entiendes? Esa puta casa está embrujada. No sé qué mierda habrá hecho su tía ahí durante todos estos años, pero sea lo que sea que hay ahí dentro, yo cogería las cosas más importantes y necesarias que aún se mantengan útiles y saldría de ahí por patas. Sea lo que sea que hay ahí dentro corres peligro.
- ¿Irme de mi casa? Pero, ¡es lo único que me queda de ella! ¿Cómo voy a irme? ¿Adónde? No puedo regresar a casa de mis padres, ellos vendieron su casa y se mudaron a un estudio cuando mis hermanos y yo nos independizamos, no tienen sitio para mí. Mi trabajo está a sólo unas calles de aquí y no se encuentra un alquiler de un día para otro.
- Pues busca una pensión, un hotel barato, una amiga, ¡lo que sea! Si vuelve ahí dentro, esa cosa...
- ¿Qué ocurrió cuando me fui?
- No estoy seguro.
- Dígamelo.
- Mierda...No puedo tener esta conversación aquí. Si mis compañeros salen y me escuchan podrían inhabilitarme en el trabajo alegando que sufro delirios.
- ¿Y su compañero? ¿Él también lo vio todo no?
- Él es el primero que se ha callado la boca al llegar los refuerzos. Antes de llegar a donde estábamos todo cesó. Piensan que han entrado ladrones y han destrozado el piso. Y cuando me ha mirado me ha dejado claro que no pensaba decir nada de lo que acabamos de presenciar.
- Joder, joder joder, todo el mundo me tomará por loca ahora igual que a mí tía, qué voy a hacer, ¿A dónde voy a ir?.
- ¿Tiene dinero para pasar la noche en algún sitio?
- Sí, puedo ir a un par de hoteles y preguntar a ver si hay habitaciones libres. No pasa nada, ya me buscaré la vida pero necesito hablar de esto con usted. Por favor...
- Está bien, hagamos una cosa, mi turno terminó hace un rato, aún así tengo que ir a comisaría y se me hará tarde con todo el papeleo. Puedo pedir el día libre mañana, ¿Es posible que tú hagas lo mismo?
- Creo que sí, después de lo de hoy mi jefa no me dirá nada porque me tome el día libre, voy a mandarle un mensaje y mañana la llamaré para explicarle por qué no puedo ir.
- Será mejor que le digas que estás enferma, un virus o algo por si necesitas tomarte un par de días.
- Pero ella me pedirá la baja médica entonces.
- Mierda. Hagamos algo, te escribiré un informe en comisaría y así podrás llevarlo al médico, de forma que puedas solicitar la baja por nervios o cualquier cosa vale?
- Sí, vale la pena. Gracias.
- No debería hacer esto pero toma, este es mi número personal. Duerme unas cuantas horas, todo lo que la mente te lo permite ¿vale?. Yo haré lo mismo. Llámame mañana e iremos a tomar un café para hablar de esto sin que nadie pueda molestarnos. ¿Te parece bien?
- Sí, sí me parece bien. Pero oye, ¿Cómo te llamas?
- Nicolás, pero llámame Nico por favor.
- Está bien, Nico entonces, te veo mañana, gracias por haber venido.
- ¿Necesitas ayuda con algo más?
- No, no te preocupes, yo voy a irme y buscar algún sitio donde pasar la noche.
- Está bien, pero mis compañeros te pedirán que nos acompañes a comisaría, puedes ir con tu propio coche o con uno de nosotros.
- Oh, mmm está bien, otro día que no dormiré nada.
- ¿Cuándo podré regresar a mi casa?
- Verá señorita Gutiérrez, sé que en estos casos de lo único que quiere asegurarse es de que sus cosas, su hogar todavía está en condiciones para volver, pero necesitamos examinar el escenario para encontrar huellas de quienes han hecho esto. No hemos encontrado pisadas y cuando mis compañeros llegaron dijeron que había muchos ruidos pero que al abrir la puerta no encontraron a nadie dentro. Por lo que debemos hacer un examen completo del lugar.
- Y eso quiere decir que tardarán...
- Eso quiere decir que en unas 48 o 72 horas podría regresar sí. Sin un crimen o atentado que involucre a alguien normalmente le permitiríamos salir de aquí y regresar a casa, pero el estado en el que ha quedado el piso y sus objetos personales nos dice que debemos profundizar un poco más en la investigación.
- ¿ Entonces no puedo pasarme por ahí con uno de ustedes para recoger algo de ropa?
- Está bien, le permitiremos pasar a recoger un par de cosas, pero tendrá que ir acompañado de un compañero, no permitiremos que vaya solo por el momento, así nos aseguraremos de que las pruebas se contaminan lo menos posible.
- Oye, cuando venía con el coche vi el mirador dos calles más arriba vacío, puede sonar raro pero es que hablar de esto aquí...
- No tranquilo, yo estaba pensando justamente eso, podemos pedir que nos pongan los cafés para llevar mejor y subimos.
- Me parece perfecto.
- He trajo galletas, no sé cuánto tiempo estaremos aquí hablando, así que me pareció que debería traer algo de picar por si las moscas.
- Vaya gracias. ¿Tienen chocolate?.
- Te dejaré casi todas las de chocolate a cambio de que sonrías un poco.
- ¿Casi?
- ¿No pensarás dejarme sin ninguna no?
- Bueeeno...-sin por evitarlo de definitivamente sonrío.- Anda trae aquí.
Esto está resultando en una pérdida inútil de tiempo. Después de tres horas sigo en comisaría explicándoles a estos agentes que no sé quién puede haber entrado en la casa. Cada vez que Nico mira hacia mí, sus ojos, su expresión me lo dicen todo, si les dijera la verdad no me creerían. A lo mejor me llevarían al hospital para que me ingresaran en el ala psiquiátrica. Esto está siendo más complicado de lo que creía.
Dos de los agentes se miran el uno al otro frunciendo el ceño y uno de ellos asiente, puede que sea el de rango superior. Y así mismo es el que contesta esta vez mi pregunta.
Esta vez no viene Nico a casa. Vaya, Nico, en qué momento comenzamos a tutearnos, con los nervios ni siquiera me he dado cuenta. Lo más raro es que me extraña ver a otro policía aquí conmigo que no sea él.
Tras un escaneo rápido con la vista, veo que mi piso está semi destruido. Vega ha estado durmiendo todo este tiempo en el coche, menos mal que se quedó más tranquila. Cogeré su comida y sus boles, algo de ropa para mí, mis documentos más importantes y mi cajita de los ahorros. No pienso dejar eso en casa, tal vez me haga falta estos días que estará fuera. Mientras el policía está entretenido mirando por la ventana aprovecho para coger algunos libros de la tía Marisa en los que habla de la cuarta dimensión y de cómo nos puede afectar si convivimos con estos entes en nuestros hogares. Fue uno de los libros que salió volando por los aires, así que es una prueba y sé que no me dejaría llevármelo. Cuando tengo todo lo necesario para pasar fuera unos días, salgo de la casa y paso la llave para devolvérsela al policía que me acompaña, debo averiguar cómo acabar con esto antes de volver, Nico parece ser mi único aliado en todo esto, aunque ya lo Averigüe más tarde. Mi jefa nunca me ha hablado de este tema, pero ella habló mucho con la tía Marisa, tal vez tenga alguna idea de lo que está ocurriendo y pueda echarme una mano, ahora mismo no sé a quién acudir en busca de ayuda. Sólo sé que desde que entré por la puerta el aire estaba cargado como nunca antes lo había sentido, es cierto que con la muerte de la tía he estado en un trance de shock y depresión y puede que por eso mismo no lo haya sentido antes. Algunas veces las cosas se movían de sitio a lo largo de estos años, pero creí que era Marisa quien lo hacía, cuando ella se iba de vacaciones la casa se sentía rara, cargada, pero nunca a este extremo. Incluso cuando ella regresaba sus limpiezas se regresaron más exhaustivas durante un par de semanas.
Bueno, hora de conseguir un hotel y tratar de dormir lo que queda de noche.
Jueves 5 de octubre de 2023.
Tras el mensaje que le envié a Nuria anoche lo primero que hizo fue llamarme a primera hora de la mañana. No le he hecho caso a Nico y le he contado a ella toda la verdad. ¿Su respuesta? “Cielo santo, sabía que tarde o temprano esto pasaría”. Me ha ofrecido quedarme a dormir en su casa, en el garaje tienen una habitación de invitados y como tiene un patio enorme, casi siempre aparcan el coche fuera. No me resisto y él dijo que sí, así que solo tendré que pagar la noche de hoy en el hotel, una cosa menos. Le he prometido que me pasaría por el trabajo antes de cerrar para ir juntas a su casa y así contarle por encima lo que me ha pasado con pelos y señales. Ahora me estoy preparando para ver a Nico. Sé que solo quiere verme para explicarme algunas cosas, pero no puedo evitar arreglarme un poco, él es sexy de todas las formas existenciales y aunque no vaya a pasar nada entre nosotros, todo hay que decirlo, yo mojaba pan en ese cuerpo esculpido por los dioses.
Los primeros 10 minutos entre nosotros se hacen extraños, el silencio se mantiene insoportable y es como si ninguno de los dos se atreviera a mencionar la pasada noche. Nos hemos sentado en una mesa al fondo de la cafetería pero aún así hablar esto aquí se siente de alguna manera incorrecta.
Cada uno conduce en su coche hasta el mirador, yo me he adelantado mientras Nico imagino que ligaba con la camarera. No me sorprende, si a mi me parece guapo, es imposible que a cualquier chica se le resista la imagen de seguridad que él desprende. No tengo porque observar mientras él se consigue su número de teléfono. Entonces, ¿porqué me molesta?.
Al llegar al mirador yo ya estoy sentado en un banco de madera, hay mesas para quien quiera venir a merendar o jugar a las cartas o simplemente a pasar el rato. Siempre me ha gustado este sitio.
- Entonces, después de llevarme a Vega del edificio, ¿qué fue lo que pasó?
- Uff, tenía que llegar este momento. Esperaba poder alargarlo un poco más.
- ¿Qué? ¿Por qué? Al fin y al cabo para eso hemos quedado.
- Ya sí. Por supuesto. Es solo que emmm, no importa. Solo no sé como explicar bien lo que vieron mis ojos y lo que sentí ya la vez luchar con la razón que me dice que todo eso debe haber sido un truco bastante bueno de película.
- Créeme, yo también estoy deseando descubrir que esto se trata de una broma que me está gastando a alguien de la familia para que me vaya de esa casa y así ellos poder quedársela.
- ¿Podría existir esa opción?
- No, ni de coña. Mi familia no sólo odia esos temas, sino que además yo sé perfectamente lo que sentí la primera noche. Y la segunda, cuando abrió la puerta...ese viento que había dentro de la entrada de casa, el frío y la sensación tan desagradable que tenía al estar ahí. Me sentí enferma. Eso no lo hizo nadie humano. Además el olor putrefacto... Lo que quiera que haya en casa no puede ser de este mundo.
- Miriam no puedes regresar a esa casa. No sola al menos.
- ¿Y crees que quiero hacerlo? Voy a quedarme unos días en casa de Nuria y su marido, mi jefa está cerca de aquí, le conté lo que ocurrió de verdad y me apoya, me ha dado alojamiento en una habitación de su garaje y 4 días de descanso. Dice que si necesito alguno más ya lo hablaremos y está dispuesta a ayudarme en todo lo que necesite. Ella sabe “algunas cosas”.
- ¿A qué te refieres?
- Mi tía era cliente habitual de la tienda. Ella fue la que me ayudó a conseguir ese empleo. Venía a comprar todo lo que necesitaba para sus sesiones de espiritismo, limpiezas, velas y demás a la tienda. Compraba tanto en los últimos años que cada vez que se cogía su semana o dos de vacaciones cada tres meses, lo veíamos reflejado en la caja. No hemos vuelto a facturar tanto como cuando ella vivía. Así que como comprenderás Nuria se interesó por lo que hacía mi tía con tantas hierbas, velas y demás cosas y resultó que ella ya estaba un poco metida en ese mundo.
- Uff vale, eso es información nueva. Tal vez ella pueda ayudarte a entender mejor todo lo que está pasando.
- Así es, pero no vuelvas a evadirme la pregunta, hoy la del interrogatorio soy yo. ¿Qué pasó cuando me fui?
- Bien, tienes razón. Al principio no entendíamos bien lo que estaba pasando. Aguantamos unos minutos más en la pared de la entrada, pero cuando cruzamos esa puerta...Joder, había un olor pútrido como has dicho, pero mucho más fuerte, te juro que apestaba a muerte. En un minuto no había nada en la habitación salvo un vendaval apestoso, libros, papeles y otras cosas normales volando por los aires y al segundo vinieron a atacarnos cientos de moscas gordas y ruidosas. Estuve a punto de sacar el arma varias veces, te lo juro. Daba manotazos a todas partes y aún así me costaba ver lo que tenía delante de mí. Tan pronto como llegaron se fueron, pero ese olor...esa peste seguía ahí. Y te juro por lo más sagrado que el frío en la habitación se movía, no siempre permanecía en el mismo lugar mucho rato. Cuando quisimos registrar más al fondo del piso, la puerta de la habitación de tu tía se cerró de golpe, casi me da un jodido infarto. No paró ahí. Siguió la de tu habitación y después la de la calle. Cuando miré a Rubén estaba tan pálido que parecía un muerto, fue ahí cuando me dí cuenta de que teníamos que salir de la casa como fuera, te lo juro Miriam, había algo ahí dentro con nosotros, no estábamos solos. Las puertas de los armarios del pasillo empezaron a abrirse y cerrarse solas, las puertas de la alacena también lo hicieron, las de debajo de la encimera de la cocina parecían que se iban a salir de las bisagras. Se abrían solas las putas llaves del agua Miriam. ¿De verdad nunca has presenciado nada similar en esa casa?
- Joder - Eso me sale más como una exhalación que como una expresión de asombro.- Te juro que ha habido ocasiones en las que he escuchado algún ruido, pero siempre lo he achacado a que podrían haber bichos dentro de las paredes, a los vecinos, las tuberías...yo que sé cualquier cosa. Cuando mis cosas se cambiaban de sitio pensaba que se me estaba yendo un poco la hoya y mientras mi tía estaba aquí cuantas veces la habré culpado a ella de esto. Siempre me decía, "sé más amable con los espíritus niña" y yo solo...solo me reía de esas palabras. ¿Qué coño quiere esa cosa? ¿Qué me vaya de mi casa? ¡NO PIENSO HACERLO, JODER! Es todo lo que me queda de Marisa. Ella quería que yo tuviera un hogar, casi me he criado ahí, no pienso irme.
- Hay otra cosa más que aún no te he dicho.
- Pues estás tardando en hacerlo entonces.
- El espejo de la entrada. Un minuto antes de que logremos abrir la puerta de la calle para salir de ahí. Estaba empañado y te juro, no, te prometo por lo más sagrado que hay en este mundo, algo empezó a escribir ahí como si fuera con un dedo.
- ¿Qué escribió? - Maldición, realmente no sé si quiero saber esto, pero necesito escucharlo-.
- “Ahora es mía”. Esa es la razón de que hoy tuviera un compañero diferente. Rubén ha pedido la baja, tras lo de anoche no sale del shock, creo que va a necesitar terapia para salir del susto que nos llevamos ahí dentro. El caso es que cuando llegaron los demás, ya no había nada en el espejo y todo se acabó. Solo quedó el mal olor y aún así era más suave.
Y así sin más, se me ha ido todo el color de la cara, estoy temblando y no se como coño voy a salir de esta.


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