Ir al contenido principal

¿QUIÉN ESTÁ AHÍ? CAPÍTULO 4

 


CAPÍTULO   



Jueves 5 de Octubre.


Creo que llevo cosa de diez minutos sin poder moverme. Bueno, eso no es del todo cierto. Me castañetean los dientes, todo mi cuerpo está temblando y siento un ruido inmenso en los oídos. No sé si es mi corazón, el temblor de mis piernas las cuales, si no estuviera sentado ya me habría caído al suelo hace bastante tiempo o si hay un terremoto. Esto no puede estar pasándome. No a mi. ¿Por qué? ¿Por qué tiene que estarme ocurriendo toda esta locura?

Me siento sobrepasada yy...¿Por qué siento tanto frío en la cara? La noto húmeda como si...




  • Miriam, eh Miriam, tranquila, no estás sola, ¿vale?. Te prometo que voy a ayudarte en todo lo que pueda, no sé cómo lo haremos pero no vas a estar sola y sacaremos a esa cosa de tu vida.

  • ¿Qué?

  • Estoy aquí. - Su voz es apenas un susurro y no soy consciente realmente de que estoy llorando, hasta que Nico pasa su pulgar por mi mejilla y bajo mis ojos para limpiar mis lágrimas. Su mano está apoyada en mi mejilla y cielo santo...hace tanto que no me sentí a salvo o en casa. Su roce, su calor. - Ven aquí.


Me abraza, si solo con el roce de su mano se me había acelerado el corazón, ahora no puedo evitar refugiarme en él. Siento que he llegado a mi lugar correcto, a donde pertenezco. 


  • ¿Te encuentras mejor?

  • Mucho. Lo siento yo, he colapsado creo.

  • No pasa nada, tal vez no debí habertelo contado.

  • No, está bien, necesitaba saber la verdad. Es solo que toda esta historia parece sacada de una película. No parece real, ¿no?.

  • Tal vez no, pero está ocurriendo y yo jamás había visto nada similar. Era bastante escéptico pero, tras la otra noche, no volveré a poner entre dicho algo relacionado con ese mundo.

  • Así que en realidad fuiste fácil de convencer, solo necesitabas la mínima cantidad de pruebas y mira, un devoto ahora. - A penas tengo fuerzas para hablar ahora mismo, pero me esfuerzo. Él se está preocupando por mí, qué menos que hacer lo mismo-.

  • ¿Devoto? No, ni en broma. Solo he visto con mis propios ojos lo que ha ocurrido y no se puede negar que fuera lo que fuera eso, era muy real.

  • ¿Cómo voy a volver Nico?

  • Pues si me lo permites, en primer lugar conmigo. No me gustaría que volvieras a entrar ahí sola. En segundo lugar ya poder ser, a plena luz del día, ¿vale?

  • ¿Y en tercer lugar?

  • Y en tercer lugar, creo que deberíamos llamar a algún experto en esto para que nos ayude.

  • Entonces, ¿de verdad irás conmigo?

  • Ya te lo dije antes, no voy a dejarte sola.


Sin darnos cuenta aún seguimos abrazados, nuestras caras están tan pegadas que yo respiro su aliento y él el mío, si me muevo solo un poco, rozaré sus labios y ay Dios, que ganas tengo de besarle.

Me mira con los ojos entrecerrados y medio ceño fruncido. No sé en lo que está pensando pero yo solo quiero que se lance ya y sino va a hacerlo, que me deje lanzarme a mi. Huele semi dulce, amaderado y varonil y siento que mi cuerpo se desplaza por sí mismo más cerca del suyo. Esos ojos...Ahora que los veo tan de cerca, su iris exterior es de un color azul oscuro con reflejos verde esmeralda, pero el exterior de la pupila, ahí el iris explota de una manera tan hermosa, tonos marrón claro y chispas de dorado. Es como si los hubieran hecho solo para él.


  • Miriam - exhala temblorosamente, como si se estuviera conteniendo.- Si sigues mirándome así voy a besarte. -Bien. Al fin, ya era hora, mi cuerpo está ardiendo por dentro, no se si voy a entrar en ebullición o esto solo lo sentiré yo, pero por favor, por favor, por favor, hazme temblar de nuevo y esta vez, de manera distinta. ...-.

  • ¿Y a qué estás esperando para hacerlo?

  • No tengo ni idea.


Y así, sin más, cruza la poca distancia que queda y mi mundo vuelve a ponerse patas arriba, juro que estoy explotando. Tiene unos labios tan suaves, tan dulces, tan...tan carnosos y es como si siempre hubiera estado esperando por este beso. Es simplemente perfecto.

Cada caricia que me regala, como recorre delicadamente los nudillos callosos por mi cara y mi cuello, su forma de enredar los dedos en mi cabello, de acariciar mi nariz con la suya y como entreabre los ojos y me mira y sonríe sin decir nada más. ... Cielo santo, juro que voy a recordar este beso toda mi vida.


  • Sabe tan bien. 

  • Eso es culpa tuya, por las galletas de chocolate. - Me mira enarcando una ceja y su sonrisa de medio lado, ¿quién podría decirle que no a este chico? - y también por el café y...

  • Sí, la merienda ha estado bien, pero no me ha entendido. Eres tú la que sabe increíblemente bien. - Ay por favor, esa voz ronca y baja, acaba de dejarme sin palabras, con la piel de gallina y un calor palpitante en mi bajo vientre -.

  • ¡Oh! ¡Yo...!

  • Tranquila, no pasará nada que no quieras que suceda, te lo prometo.

  • Te creo.


Y así comenzamos a besarnos de nuevo.

No tengo idea de la hora que es y cuánto tiempo llevo dándome el lote con el policía del año, pero ambos estamos agitados, aunque la tarde está siendo fresca y cada vez oscurece más mientras estoy entre sus brazos, es imposible sentir la más mínima brizna. ...de frío. Todo lo contrario, él es sol, es calor, es hogar.

Con el rato que llevamos en el mirador, coincidimos en que es mejor irnos ya de aquí. Hemos traído cada uno su coche, pero me propongo dejarlo aparcado cerca del trabajo para ir a cenar juntos. Ya he avisado a Nuria de que hoy llegaré un poco más tarde, cree que Nico y yo solo estamos investigando y que estamos buscando la forma de explicar lo ocurrido en casa de la manera menos paranormal deducible posible.

Lo que no sabe es que vamos a cenar juntos porque aún no nos apetece ponerle fin a la tarde y que después daremos un paseo juntos, al menos esa es la propuesta que me ha hecho hace un momento y francamente, después de lo dulce que ha Sido conmigo hoy, no habría podido negarme.


  • Cuando hablabas de salir a cenar imaginé que te referías a un restaurante.

  • ¿Demasiado poco para usted, señorita Gutiérrez?

  • Al contrario, no tienes idea de lo que acabas de hacer. - Levanto las manos con las palmas al frente, cualquiera pensaría que me estoy rindiendo, pero en realidad, no sabe lo que ha hecho. Esto es un desafío -.

  • Uhhh, ¿Qué pasa? Esa cara tuya está empezando a darme miedo.


Que no le sorprenda. No puedo evitar sonreír de medio lado de manera desafiante y uff, como voy a disfrutar de esto. Me ha traído a la mejor hamburguesería del norte. Lo que no sabe es que he probado todas las hamburguesas de la carta y aunque por regla general no suelo comer mucho y menos en la cena, si vengo aquí, es para darme un buen festín. Y aunque sea nuestra primera cita, no pienso parecer ser una princesita delicada a su lado. No, hoy me iré con una sonrisa de oreja a oreja y una barriga bien llena a dormir.


  • ¡Pero bueno, Miriam! ¿Cómo estás guapa? Llevas un par de semanas sin pasarte por aquí, ya pensábamos que nos habías olvidado.

  • ¡Diego! jajaja ¡De eso nada! Solo he estado ocupado.


Diego me alza en brazos y me apretuja como si fuera una pluma. Cada vez que me saluda así me deja sin aliento, pero no cambiaría estos abrazos por nada del mudo.


  • Vaya, y yo que creí que iba a sorprenderte.

  • ¡Hombreee Nicolasito! Tú por aquí, otro desaparecido.

  • ¡Anda! Así que al final nos conocemos todos por lo que veo.

  • Pues si Mimi, Nicolasito estudió con Judith, cuando la iba a recoger al colegio ella siempre venía llorando porque le habían hecho perrerías en el patio, pero también me decía que su superhéroe la había salvado como siempre.

  • Espera, ¿ese Nico eras tú?

  • El mismo.

  • Vaya, Judith de pequeña estaba coladita por ti, cuando nos veíamos los fines de semana siempre tenía una historia tuya nueva que contarme. 

  • No, que va.

  • Que va dice, mi hermanita estuvo enamorada de tí hasta que llegó el amor de su vida en bachillerato tío.

  • Y desde que se casó prácticamente no la he visto, es raro cuando coincide con ella en el portal si viene a ver tu madre o lo que sea.

  • Espera, espera. ¿Tu madre vive en el mismo edificio que Miriam?

  • Sí, ¿por qué?

  • Por nada, no es nada, solo me ha sorprendido.


Una mirada de reojo y juraría conocer a Nico de toda la vida, su mente se ha puesto en marcha a la velocidad de la luz. Su mirada lo dice todo y aunque Diego no parece percatarse, está claro que Nico está planteándose hacerle una visita a su madre. Quiere averiguar si soy la única persona en el edificio a la que le han sucedido cosas extrañas, tal vez debería sorprenderme, pero no lo hace, al fin y al cabo es policía y como tal, lleva la investigación en la sangre.


  • ¿Preparado para que Miriam te de la paliza de tu vida comiendo?

  • ¿Qué? No, ni de coña. ¿La has visto? Con media hamburguesa estará llena.

  • Jajaja, se ve que aún no te ha visto comer, ¿eh chica?

  • Déjalo, si me hubiera llevado a un restaurante pijo tal vez me hubiera comportado, pero ha cometido el error de traerme a casa.

  • Con que a casa ¿eh? Bien, veamos qué es lo que sabes hacer.


15 minutos después y en una mesa que habitualmente está reservada para el grupo de amigos de Diego, llega la cena. Hoy hemos dejado que nos sorprendiera y francamente lo ha hecho. Nico trae la cara descuadrada viendo que hay un plato combinado con una hamburguesa de tamaño normal y papas fritas y otro plato con una hamburguesa tamaño XL acompañado de una ración de papas bravas, no solo lleva el doble de carne, queso y ensalada, tambien el pan duplica su tamaño, es de 4 cereales y mmm maldita sea, que bien huele. Se ve que él aún no tiene idea de quién es cada plato porque se está poniendo blanco.


  • Diego hermano, si crees que yo puedo con esa hamburguesa...

  • ¿Quién dijo que esto es para ti? Mi chica no va a salir de casa con hambre. Y prepárate, mi madre esta mañana hizo tu postre favorito Mimi, te he guardado un poco antes de que se acabe.

  • ¡Ay Diego, eres el mejor!


A medida que cenamos a Nico no se le borra la sonrisa de la cara, las miradas que me echa son de disfrute completo y absoluto. 


  • ¿Disfrutando de tu hamburguesa?

  • Lo estoy sí, pero aún más estoy disfrutando de verte comer a ti. Nunca había visto a una mujer comiendo tanto o más que yo, no sabía que podía ser tan satisfactorio. Estoy harto de esas chicas que lo primero es su imagen, nada de hidratos por la noche, una ensalada al mediodía, ayuno de 16 horas...Así uno no puede sentirse bien comiendo. En realidad no te traje aquí solo para descubrir si eras como ellas, aunque esta tarde ya me quedará claro que no lo eras. Te traje para ver si tus gustos podrían parecerse a los míos.

  • ¿Y he pasado la prueba?

  • ¿Pasado? La has superado con creces. Creo que hasta ahora esta es la mejor cita que he tenido en mi vida.

  • Vaya.- ¿Me estoy sonrojando? Sí, lo estoy haciendo. Este chico me remueve algo por dentro y no puedo culpar a la hamburguesa de ello.- Me alegre de que así sea. - Solo me pregunto si terminará tan bien como ha comenzado.

  • ¿Y porqué no terminaría igual de bien?

  • Mierda, ¿he dicho eso en voz alta? - Ahora debo de parecer una luz enorme de emergencias porque las de navidad se quedan cortas con el color que debe tener mi cara -.

  • JAJAJA sí, lo has hecho y francamente, me encanta eso de tí, que seas tan transparente.

  • No te pases, no soy tan transparente, eso lo dejamos para el bicho que haya en mi casa.

  • Cierto, aún me queda mucho por descubrir de tí.


Cuando nos vamos de la hamburguesería, Nico no se piensa dos veces agarrarme de la mano y pasear conmigo por la zona. Me encanta como me ha tratado hoy, no sé cómo continuará esto pero sé que no olvidaré este día en mucho, muchísimo tiempo.


  • ¿Quieres que demos un paseo o tienes ganas de que te lleve ya a casa?

  • La verdad es que aún no me apetece irme, pero entiendo que mañana tienes que trabajar.

  • No te preocupes por eso, tengo tiempo de sobra para descansar y estoy disfrutando mucho contigo. Tal vez podríamos vernos cuando finalice mi turno, a no ser que estés ocupada.

  • No, tranquilo. Podemos vernos. 

  • Bien, porque si te apetece también podrías invitarte a casa a cenar mañana. Ya sabes, recogerte y cenar juntos. Si quisieras venir.




Una ráfaga de frío helado nos invade a ambos de pronto, siento como nos atraviesa y sin darnos cuenta, nos hemos quedado paralizados. Me giro tan rápido como puedo en todas las direcciones, eso no ha sido un frío normal, me ha recordado demasiado al de la casa, es como si me hubiera seguido hasta aquí. Y entonces otro empujón. Sin sentido, sin toque físico, solo algo que no tiene forma ni cuerpo pero que aún así puedo sentir. Y entonces lo veo, hemos terminado en una colina desde la que se ve mi casa y no estamos tan lejos como para no darme cuenta, mis ventanas están iluminadas y parpadeando. Es como si me llamara y me pidiera que volviera.



  • ¿Estás viendo eso?

  • ¿Cómo? ¿Cómo nos ha seguido hasta aquí?

  • No tengo ni idea pero yo...siento como si me estuviera llamando, como si necesitase que regresara a la casa.

  • Ni de coña. No, yo niego, hoy no. Miriam lo que escribió en ese cristal, se refería a ti. No puedo dejar que te pase nada, no voy a dejar que te tenga.

  • ¿Y cómo vas a hacerlo? Si ha llamado mi atención hasta aquí, significa que puede encontrarme donde quiera que esté. Tengo miedo Nico, pero no estoy segura de que pueda huir.

  • No te estoy pidiendo que huyas, solo que me dejes protegerte. Que me permitas ayudarte y estar a tu lado mientras encontramos a la persona que puede hacer que esa cosa te deje en paz.


En ese momento y tras decir esas palabras, una sacudida hace que Nico retroceda unos 5 metros.


  • ¡¡¡NICO!!!

  • Estoy bien tranquila, parece que a quien quiera que sea este ente, no le gusta que querramos deshacernos de él.


(MIIAAAAAHH)


  • ¡¡¡JODER!!! ¿TIENE OÍDO ESO?

  • ¿Que si lo he oído? Vámonos de aquí, vengamos, tenemos que largarnos.


Ese puto espíritu o ente como lo ha llamado Nico nos ha seguido hasta la colina que esta por encima de mi calle. No puedo creerlo, creía que solo me haría la vida imposible en mi casa, que si me alejaba no podría hacerme nada, pero me ha seguido hasta aquí y al parecer no está nada contento con Nico, no lo quiere cerca de mí y yo no...yo no lo quiero lejos. Así que estamos en disonancia. Al fin encuentro a una persona con la que me gusta pasar mi tiempo y no voy a renunciar a eso tan fácilmente.


Firma  : Vera Darcy. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

BIENVENIDOS A LAS PROFUNDIDADES DE UN LIBRO.