- ¿Si?
- ¿Señorita Miriam Gutiérrez? Soy el Oficial Méndez. Llamo desde la comisaría de policía, ¿Podría pasar por aquí para discutir algunas cosas a cerca de lo sucedido anoche?
- Emm no, ahora no puedo. Hoy tengo turno partido y no salgo hasta las ocho y cuarto de la noche o quizás poco más. Si les parece bien podría pasarme por ahí después de cerrar.
- Claro, no hay ningún problema.
Uff espero que hayan encontrado pistas de quién pudo haber entrado a casa anoche.
- Buenas noches, mi nombre es Miriam Gutiérrez, me han llamado esta tarde a ver si podía pasarme por aquí por un altercado que sufrió anoche en mi casa.
- Por supuesto, ¿ha puesto ya la denuncia?.
- En realidad no. Unos policías vinieron a mi casa y como no encontraron nada fuera de lugar solo me tomaron declaración en la calle. Pero supongo que algo habrán comentado para solicitarme que viniera hoy.
- Bien, entonces espere unos minutos y será atendida por uno de mis compañeros en cuanto esté listo.
- Gracias.
![]() |
- Señorita Miriam, buenas noches, acompáñeme a la sala, ahí estaremos más cómodos y podremos tomarle mejor declaración sobre lo sucedido en la madrugada. ¿Ha conseguido dormir?
- No hay mucha verdad. - Vaya, vamos mejorando, “señorita Miriam”, parece que captó lo poco que me gustó que ayer no parara de llamarme como si fuera una mujer de 60 años. - Pensé que con la declaración de anoche había sido suficiente.
- Sí y no. A ver, anoche le comenté que no habíamos encontrado nada fuera de lugar. Las cerraduras no tenían indicios de haber sido forzadas, no había una sola ventana mal cerrada, no encontramos ninguna puerta a parte de la principal por la cual alguien pudiera entrar a escondidas desde la calle o cualquier otro piso. Mi compañero se quedó en el piso cuando nos aseguramos de que estaba vacío para buscar pruebas que se nos hubieran pasado en un primer vistazo, por eso yo fui a buscarla. Pero tras ver lo nervioso que estaba llegando a la conclusión, de que sería mejor que hiciera una denuncia oficial por si esta situación pudiera repetirse. Usted es una chica joven, bonita y vive sola, no quiero asustarla, pero es una presa fácil para cualquier maníaco que le echase el ojo.
- Guau, menos mal que no quiere asustarme, se le da de maravilla.
- Discúlpeme, pero es mi deber mantenerla informada. ¿Le parece que procedimos a escribir la denuncia?
- Sí, sí, por favor.
- Hola ¿P-policía? Sí, mi nombre es Mi-miriam Gutiérrez, a-acabo de salir ahora mismo de l-la comisaría, a-acabo de aparcar el co-che p-por fuera d-de casa yy la-la luz está e-encendida, Creo que ha-ay alguien en mi ca-casa, p-puedo ver sombras desde aquí a-bajo.
En lo que espero a que venga el coche patrulla me escondo de nuevo dentro de mi coche, estoy temblando de nuevo. No puede ser que ningún miembro de mi familia me esté haciendo esto, no son las mejores personas del mundo pero jamás intentarían hacerme daño. Sí son un poco avariciosos, pero no unos piratas completos y absolutos.
Ah por fin, ahí están, el oficial Batista y otro más, ese no lo he visto en comisaría, pero tampoco es el compañero que vino con él ayer.
- Señorita ¿todo bien?
- Sí, ¡No!, no lo sé. ¿Ves? La segunda puerta contando desde la derecha en el tercer piso. Está encendido y hay movimiento dentro.
- ¿A subido a comprobar quién podría estar dentro?
- ¿Qué? ¡NO! Pero ¡AY DIOS MÍO VEGA! Si ese quien quiera que sea le hace algo a mi gata, a quien van a detener hoy es a mí.
- Está bien espérenos aquí, a menos que uno de nosotros o ambos vengamos a buscarla manténgase dentro del coche, vamos a ver quién está dentro. Abra la puerta del portal y déjenos la llave del piso por favor.
- Claro. - Y una mierda me quedo yo aquí sola casi a medianoche, faltan solo unos minutos, a esta hora salen todos los locos a hacer de las suyas, de eso nada, me mantendré a escondidas pero en el pasillo, así si Vega sale huyendo del piso podré cogerla a tiempo de que se escape. Pobrecita mi niña el miedo que debe tener ahora mismo. - Vamos.
Cuando ellos van subiendo yo aprovecho para hacer lo mismo unos pasos más atrás sin que me escuchen o vean, uff por fin hoy le veré la cara a quien está haciendo esto, con una noche tuve suficiente, no necesito que sea algo que se repita constantemente .
Joder, joder, joder esos ruidos, es como si estuvieran volando muebles por toda la casa. ¿Cómo es que mis vecinos no han llamado aún a la policía? ¿Y este frío? Mierda es como si en mi casa hubiera un ventilador y un iceberg y estuviera sacando el frío hasta aquí.
- ¡¿PERO QUÉ COÑO?! Martínez ¡Pide refuerzos!.
- ¿Refuerzos? ¿Estás viendo eso? ¿A quién coño llamo? ¿Un meteorólogo o un puto cura?
¡¡¡¡¡¡ MIIIIIIIAAAAAAAAAAAAAAOOOOOOWWWWWW !!!!!!
- ¡VEGA!. ¡VEGA VEN CON MAMÁ CORRE!
- ¡Mierda! ¡ Le dije que se quedara en el coche !
- Y a eso voy, vamos chica ven aquí.
Atrapando a Vega en mitad de su carrera corro escaleras abajo, habiendo dejado atrás lo que parecía un tornado dentro de mi propia casa. Joder qué carajos fue eso. Los muebles se movían, había una puta silla casi volando y los libros, ay mi madre habían libros volando por los aires.
Sino lo veo no me lo creo. La tía Marisa tenía razón cuando decía que sino limpiaba la casa cada tres días pasarían cosas de las que no querría enterrme. Por eso tanto incienso, las limpias de salvia 2 veces por semana, los rezos en voz alta y la constante salpicadura en las paredes de agua bendita. Por eso tantos cristales de protección, las copas de agua, el palo santo…Ya me he enterado y Dios tía, que no estabas tan loca, que eso no era un tifón dentro de la casa.
MIERDA, MIERDA, MIERDA.
ESO ERA UN PUTO POLTERGEIST.
ESO ERA UN JODIDO POLTERGEIST.
ESO ERA UN MALDITO Y PUÑETERO POLTERGEIST.
ESTOY IRREMEDIABLEMENTE JODIDA.



Comentarios
Publicar un comentario