Ir al contenido principal

¿QUIÉN ESTÁ AHÍ? CAPÍTULO 2.

Miércoles 4 de Octubre de 2023 


La mañana sucede sin precedentes, creo haber dormido cosa de hora y poco. Lo peor del día será tratar de no quedarme dormida en el trabajo pero también el no pasarme el resto de mi vida recordando lo que ocurrió anoche. Pff, ha sido una experiencia demasiado pesada. El teléfono lo tengo en silencio escondido debajo del ordenador de la tienda. Vendemos mels, velas orgánicas de olores, velas decorativas para ocasiones especiales, hierbas aromáticas, incienso y un largo etc. de artículos que le encantaban a la tía Marisa. El día que vimos el cartel de “se busca dependienta/te” se puso eufórica diciendo que yo sería la persona perfecta para el puesto, que tenía la edad, la presencia y el carisma para comerme a los clientes con mi dulce sonrisa. Ella creía en mí como nadie, incluso más que mis padres o el abuelo. Ahora cada vez que vengo a trabajar y miro a cualquier rincón, solo puedo verla a ella, venía a comprar hasta 3 veces por semana dependiendo de lo que necesitara esos días, tenía clientela fija, estos le llevaban cada vez más clientes a casa y además , ese anuncio que pusimos en internet logró a las mil maravillas. 
 
Jamás imaginé, que tantas personas creyeran en lo paranormal, en el futuro escrito en las cartas, en poder hablar con sus familiares, en la lectura del aura y que les dijeran qué hacer sólo aspirando la energía que desprendían. La tía se forraba con esto. Gracias a todo el trabajo que ella hacía yo no estoy ahogada de dinero ahora mismo, ella me dejó no solo el piso, sino un buen colchón para cubrirme las espaldas una temporada si en algún momento me quedo sin trabajo. Aún así y con el vacío que le hicieron, tuvo el corazón de dejarles algo de dinero también a sus hermanas y hermanos. Por supuesto, ninguno dijo que no al dinero ya mi, me han estado mirando mal la mitad de mi familia y diciendo que debería vender la casa y repartir el dinero entre todos, que no es justo que me la quede si ella ya no está y encima ser la heredera mayoritaria. Que no tengo más derecho que ninguno de ellos. Já, toda la vida pasando de ella, criticándola y ahora que ya no está, qué egoísta fue por no dejarles sus pertenencias y pensar que una cría de 23 años tenía más derecho que ellos. Pues que se jodan. Que se jodan bien panda de vampiros chupa sangre. Soy yo la que ha crecido a su lado cada fin de semana, la que la ha cuidado cuando se ponía enferma, la que cuidó sus gatos y plantas cuando se iba de vacaciones. Soy yo la única persona que ha derramado lágrimas sin cesar desde que ya no está. Soy yo la única persona que la extraña como si le hubieran arrancado un pedazo enorme de su corazón. Así que sí, me sorprendió mucho la lectura del testamento, porque en todo caso, pensé que la casa se la dejaría a mi madre, ya que es la que mejor la trataba de todos ellos, más por lástima que por amor cierto, pero aún así me permitió tenerla en mi vida desde pequeña y por ello, estoy realmente agradecida con ella. 

(BRRRR) (BRRRR) (BRRRR)

¿Ese es mi teléfono? Ay mierda, ¿Quién será ahora? 

  • ¿Si?
  • ¿Señorita Miriam Gutiérrez? Soy el Oficial Méndez. Llamo desde la comisaría de policía, ¿Podría pasar por aquí para discutir algunas cosas a cerca de lo sucedido anoche?
  • Emm no, ahora no puedo. Hoy tengo turno partido y no salgo hasta las ocho y cuarto de la noche o quizás poco más. Si les parece bien podría pasarme por ahí después de cerrar.
  • Claro, no hay ningún problema.



Uff espero que hayan encontrado pistas de quién pudo haber entrado a casa anoche.

Una vez cerrada la tienda me dirijo a la comisaría de policía, si fuera de día iría caminando, pero tras el susto de anoche prefiero coger el coche.

  • Buenas noches, mi nombre es Miriam Gutiérrez, me han llamado esta tarde a ver si podía pasarme por aquí por un altercado que sufrió anoche en mi casa.
  • Por supuesto, ¿ha puesto ya la denuncia?.
  • En realidad no. Unos policías vinieron a mi casa y como no encontraron nada fuera de lugar solo me tomaron declaración en la calle. Pero supongo que algo habrán comentado para solicitarme que viniera hoy.
  • Bien, entonces espere unos minutos y será atendida por uno de mis compañeros en cuanto esté listo.
  • Gracias.
Después de esperar unos veinte minutos ahí está, el policía mega guapo e imbécil que me trató de manera condescendiente anoche. ¿No se supone que estos tíos tienen turnos fijos? ¿Cómo es que está aquí? Es pronto.



  • Señorita Miriam, buenas noches, acompáñeme a la sala, ahí estaremos más cómodos y podremos tomarle mejor declaración sobre lo sucedido en la madrugada. ¿Ha conseguido dormir?
  • No hay mucha verdad. - Vaya, vamos mejorando, “señorita Miriam”, parece que captó lo poco que me gustó que ayer no parara de llamarme como si fuera una mujer de 60 años.   - Pensé que con la declaración de anoche había sido suficiente.
  • Sí y no. A ver, anoche le comenté que no habíamos encontrado nada fuera de lugar. Las cerraduras no tenían indicios de haber sido forzadas, no había una sola ventana mal cerrada, no encontramos ninguna puerta a parte de la principal por la cual alguien pudiera entrar a escondidas desde la calle o cualquier otro piso. Mi compañero se quedó en el piso cuando nos aseguramos de que estaba vacío para buscar pruebas que se nos hubieran pasado en un primer vistazo, por eso yo fui a buscarla. Pero tras ver lo nervioso que estaba llegando a la conclusión, de que sería mejor que hiciera una denuncia oficial por si esta situación pudiera repetirse. Usted es una chica joven, bonita y vive sola, no quiero asustarla, pero es una presa fácil para cualquier maníaco que le echase el ojo.
  • Guau, menos mal que no quiere asustarme, se le da de maravilla.
  • Discúlpeme, pero es mi deber mantenerla informada. ¿Le parece que procedimos a escribir la denuncia?
  • Sí, sí, por favor.

Tras 2 horas y media en comisaría al fin puedo irme a casa. He dado todos los nombres de los vecinos que conozco, aunque hay algunos que no, de eso que se encarguen ellos de averiguarlo. Incluso hemos hecho constar los miembros de mi familia que no están contentos con que yo haya heredado la mayor parte del patrimonio de mi tía. “Cualquier precaución es poca” ha dicho. A cualquier persona tal vez le parezca exagerado ya que no me ha ocurrido nada salvo llevarme un susto de muerte, pero más vale prevenir. Solo espero que me tome en serio, además me ha prometido que aumentarán las patrullas en la calle de casa para echar un vistazo un par de veces por las noches, eso es de agradecer. Sino se hubiera comportado como un tonto noche no me importaría que hiciera guardia dentro de mi casa y ya que estamos, de mi habitación. Pff está tremendamente bueno, lo que daría por verlo sin uniforme. 
Miriam ya. Céntrate en la carretera y deja de pensar en el policía más buenorro, más sexy y más capullo que has conocido en tu vida. Ya estás bien. Vas a llegar a casa, te vas a dar una ducha, vas a prepararte algo de cena rapidita, un té ya dormir, que mañana abres tú la tienda. 
Tras aparcar el coche justo enfrente del portal de casa - no siempre tengo esta suerte -, estiro el cuello hacia arriba, ha sido un día largo y necesito estirar las cervicales pero ¿porqué hay luces encendidas en casa? ¿Y esas sombras? Ay dios, ay Dios, ay Dios, ¡el acosador ha vuelto!



  • Hola ¿P-policía? Sí, mi nombre es Mi-miriam Gutiérrez, a-acabo de salir ahora mismo de l-la comisaría, a-acabo de aparcar el co-che p-por fuera d-de casa yy la-la luz está e-encendida, Creo que ha-ay alguien en mi ca-casa, p-puedo ver sombras desde aquí a-bajo.

En lo que espero a que venga el coche patrulla me escondo de nuevo dentro de mi coche, estoy temblando de nuevo. No puede ser que ningún miembro de mi familia me esté haciendo esto, no son las mejores personas del mundo pero jamás intentarían hacerme daño. Sí son un poco avariciosos, pero no unos piratas completos y absolutos.
Ah por fin, ahí están, el oficial Batista y otro más, ese no lo he visto en comisaría, pero tampoco es el compañero que vino con él ayer.

  • Señorita ¿todo bien?
  • Sí, ¡No!, no lo sé. ¿Ves? La segunda puerta contando desde la derecha en el tercer piso. Está encendido y hay movimiento dentro.
  • ¿A subido a comprobar quién podría estar dentro?
  • ¿Qué? ¡NO! Pero ¡AY DIOS MÍO VEGA! Si ese quien quiera que sea le hace algo a mi gata, a quien van a detener hoy es a mí.
  • Está bien espérenos aquí, a menos que uno de nosotros o ambos vengamos a buscarla manténgase dentro del coche, vamos a ver quién está dentro. Abra la puerta del portal y déjenos la llave del piso por favor.
  • Claro. - Y una mierda me quedo yo aquí sola casi a medianoche, faltan solo unos minutos, a esta hora salen todos los locos a hacer de las suyas, de eso nada, me mantendré a escondidas pero en el pasillo, así si Vega sale huyendo del piso podré cogerla a tiempo de que se escape. Pobrecita mi niña el miedo que debe tener ahora mismo. - Vamos.

Cuando ellos van subiendo yo aprovecho para hacer lo mismo unos pasos más atrás sin que me escuchen o vean, uff por fin hoy le veré la cara a quien está haciendo esto, con una noche tuve suficiente, no necesito que sea algo que se repita constantemente . 
Joder, joder, joder esos ruidos, es como si estuvieran volando muebles por toda la casa. ¿Cómo es que mis vecinos no han llamado aún a la policía? ¿Y este frío? Mierda es como si en mi casa hubiera un ventilador y un iceberg y estuviera sacando el frío hasta aquí.

  • ¡¿PERO QUÉ COÑO?! Martínez ¡Pide refuerzos!.
  • ¿Refuerzos? ¿Estás viendo eso? ¿A quién coño llamo? ¿Un meteorólogo o un puto cura?


¡¡¡¡¡¡ MIIIIIIIAAAAAAAAAAAAAAOOOOOOWWWWWW !!!!!!

  • ¡VEGA!. ¡VEGA VEN CON MAMÁ CORRE!
  • ¡Mierda! ¡ Le dije que se quedara en el coche !
  • Y a eso voy, vamos chica ven aquí.

Atrapando a Vega en mitad de su carrera corro escaleras abajo, habiendo dejado atrás lo que parecía un tornado dentro de mi propia casa. Joder qué carajos fue eso. Los muebles se movían, había una puta silla casi volando y los libros, ay mi madre habían libros volando por los aires.
Sino lo veo no me lo creo. La tía Marisa tenía razón cuando decía que sino limpiaba la casa cada tres días pasarían cosas de las que no querría enterrme. Por eso tanto incienso, las limpias de salvia 2 veces por semana, los rezos en voz alta y la constante salpicadura en las paredes de agua bendita. Por eso tantos cristales de protección, las copas de agua, el palo santo…Ya me he enterado y Dios tía, que no estabas tan loca, que eso no era un tifón dentro de la casa. 

MIERDA, MIERDA, MIERDA.
ESO ERA UN PUTO POLTERGEIST.
ESO ERA UN JODIDO POLTERGEIST.
ESO ERA UN MALDITO Y PUÑETERO POLTERGEIST. 
ESTOY IRREMEDIABLEMENTE JODIDA.

Firma: Vera Darcy.

Comentarios

Entradas populares de este blog

BIENVENIDOS A LAS PROFUNDIDADES DE UN LIBRO.

¿QUIÉN ESTÁ AHÍ? CAPÍTULO 4